-ENTRE LA ETERNIDAD, LO ETERNO Y EL AMOR-
A veces una fiesta entre amigos se puede convertir en cualquier cosa y muy pocas de esas veces en una conversación en torno a temas trascendentales. Quizás alguno pueda pensar que entonces la fiesta, ya no es una fiesta, otros que para tratar esos temas mejor otros entornos más apropiados, pero la realidad es que las cosas surgen cuando surgen y a veces sirven para arruinar una velada y otras para convertirla en algo especial. Este es un claro ejemplo, pero advierto, los temas trascendentales, su exposición y lectura, requieren diríamos de un kit-kat, un "paréntesis en lo que estoy haciendo y me centro".
LORENZO PIRIZ-CARBONELL
Lorenzo Piriz-Carbonell en Asociación la Tortuga de El Charco
4/29/20265 min read


“Entre la Eternidad, lo Eterno y el Amor”
Hace unos días asistí a una fiesta casera con celebración onomástica incluida. A mi esos saraos nunca me han gustado pero allí fui porque no tuve más remedio, ni más excusas y como no se fingir una pájara estilo ciclista murciano que corre por las carreteras en sus días libres y cuando hace paradas para repostar lo hace hinchándose de jamón y cerveza, que debe ser que va con el deporte y de paso presume de velocista olímpico con los otros colegas, que deben ser mas de lo mismo que él, pues allí me presente con mis 206 huesos y un alma incomodada por la obligación.
Y tengo que apostillar que creo que estos velocipedistas de ocasión hacen esto para evitar quedarse en casa y así descansar de la mujer con la que se hayan matrimoniado o “arrejuntado” y dejar de sufrir sus peroratas feministas aprendidas de los telediarios y otras mierdeces de la prensa actual.
El caso es que en esa kermesse tuve la suerte de encontrarme con mi amigo Paco, quien igualmente intentaba mantener el tipo en medio de aquel nido de géneros aun por definir que conformaban el resto de los invitados al sarao. De mas está decir que lo que para mi iba a ser una especie de sacrificio druida social se me transformó en un ditirambo helénico con su jocosidad inherente y su pensamiento intrínseco. Vamos, que Paco y yo nos aunamos como pudimos y haciéndonos un punto y aparte de aquella novela extraña y con la intención de pasar el rato, entre bebidas y condumios nos disfrazamos de isla flotante en un verdadero mar de sargazos.
Conseguimos la invisibilidad social y a ello nuestras conversaciones se entregaron porque el guirigay redundante era en verdad difícil de tragar y casi imposible de describir. Y así mi amigo y otros contertulios que con el habían venido, alma y cultura semejantes, nos entregamos a eso del charlar, comentar, un algo de chismorrear y un mucho de intercambiar nuestros saberes y opiniones entresacando temas a veces baladíes pero otras de mas profundidad intelectual.
Y es así como en las conversaciones de marras surgió el tema de la Eternidad, de lo Eterno y lo que el sentido del Amor y su estructura emocional tenían entre sí entre mimbrado y correlación.
Yo ya comenzaba apoyando al Amor como base de la Metafísica, mientras que mi amigo Paco, debatía queriéndolo ver como una entelequia de la realidad inexistente. Vaya paradoja. Pero así comenzamos a pasar un maravilloso rato.
Aristóteles decía que para debatir un tema había que apartar el conocimiento de las cuestiones que se discutían y así con retórica y libertad de expresión, implantar las soluciones a la problemática de lo que se discutía. Y acababa con aquello tan sabio de “que de la discusión nace la luz”. Si ahora, el que está leyendo, se siente presa de aburrimiento y/o pánico, le aconsejo que lo deje y se busque otra cosa mas interesante para leer. Yo continuo.
El tema era la Naturaleza del Amor Humano y su relación con lo Eterno, a lo cual yo añadía que ese Amor de marras también servía de base a lo que denominamos Eternidad. Teorema que tiene su Exposición en lo discutido para aseverarlo, su Tesis en los diferentes conceptos que sirven a sus argumentos apoyando la Eternidad como ciencia existente contra la Eternidad como invento emocional.
Diatriba servida había que comenzar con las aclaraciones definitorias. Empezamos con el Amor en su concepto. El amor es un vínculo emocional profundo, complejo y positivo que conecta a las personas, basado en la empatía, el afecto, el cuidado y el compromiso. Actúa como motor humano esencial, promoviendo la supervivencia, la convivencia y el bienestar. Los grandes Filósofos del Romanticismo aseveran que se compone de intimidad, pasión y compromiso.
Eterno es un concepto que describe aquello sin principio ni fin, asociado a la inmutabilidad, la inmortalidad y lo infinito. Proviene del latín aeternus y define una existencia fuera del tiempo cronológico, como el concepto de Dios, o algo que dura indefinidamente, a veces usado para enfatizar una larga espera. El concepto de eternidad se refiere a una duración infinita sin principio ni fin (perpetuidad), o a una existencia que trasciende el tiempo, estando fuera de él. Viene a ser como una "perpetuidad sin principio, sucesión ni fin” Filosóficamente, se distingue entre tiempo infinito y una atemporalidad, mientras que religiosamente se asocia a la vida tras la muerte o a la naturaleza de Dios.
Ya aclarados los conceptos que han dado lugar a la dilucidacion de éste tan particular Teorema expresé entonces mi creencia a discutir entablándose con mi gran amigo opositor, mi inamovible idea de que El amor tiene como base la Eternidad aduciendo que desde una perspectiva romántica o existencial, un instante de amor verdadero contiene en sí mismo la eternidad. El amor auténtico no se puede prometer a futuro, sino que se vive como un presente continuo, y es esa intensidad la que da al ser humano una sensación de eternidad. Y paso a mi definición de lo que concibo como Eternidad (o amor eterno) como construcción del amor: Desde un enfoque psicológico, el amor eterno no es un mito, sino un amor sostenido que se construye con tiempo, esfuerzo y compromiso mutuo, superando la fase de enamoramiento.
Como esta discusión en aquel sarao festero se interrumpió porque el anochecer no nos concedió mas tiempo, me he anticipado en mis deliberaciones retando a mi amigo que exponga las suyas para así “aristotelicamente” hablando encontremos una luz que ponga punto final a esto del Amor, lo Eterno y la Eternidad.
Aun así, apostillo. Creo y pienso que el Ser Humano en el desarrollo de su inteligencia ha querido buscar la explicación a su “Propio Ser” y a su existencial presencia en una verdadera entelequia que llamamos Vida. La religión lo ha paliado con discursos tautologicos y hasta incontestables pero eso al Hombre nunca le ha bastado. Y en su búsqueda infructuosa por conocer su origen ha especulado , a veces poéticamente y otras tantas científicamente para encontrar que el ser siempre conoce al no ser, pero lo ignora porque lo vive, lo respira, lo siente y por anestesia conveniente de esa pesquisa acaba por conformarse con etiquetar como “lo desconocido” como principio y final de su existir.
El alma es la poesía de esa duda que el hombre cuando nace intenta investigar, recrear, a veces negar y siempre intentar obliterar de entre su propio conocimiento la cómoda idea del ”no se de donde vengo, ni se a donde voy” pero vivo y estoy satisfecho con eso. Y así digo que creo que en nuestra conversación en aquella inusitada fiesta, a pesar de que nunca la dimos por terminada, si que llegamos a la conclusión de que siempre hemos sentido el Amor como un bien natural, que lo hemos querido eternizar por temor a perder la felicidad sensorial que nos produce el disfrutarlo y que para fundamentar su inmortalidad lo hacemos responsable de nuestra inmortalidad que perseguimos desde que nacemos, para ello, soñando lo Eterno de nuestra génesis y la Eternidad de nuestro fin vital.
Le vuelvo a dar las gracias a mi amigo que me salvó entonces de sufrir hasta lo inacabable la merienda de alocadas almas que no buscaban eternidades, ni inmortalidades, solo gritar gesticuladamente que la vida era tan corta que había que vivirla a tope, sin importar el mañana, ni el que dirán.
Y ahora que digo esto, hasta me parecieron tan felices, que pensé que ellos si sabían lo que era el amor y les importaba un bledo el Big Bang de la Eternidad, lo Eterno y hasta el Amor.
Quizá ahí resida la luz que le de solución a nuestro Teorema. Vaya broma, ¿verdad? Siento el aburrimiento producido. Shalom.
Lorenzo Piriz-Carbonell
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