Buena Suerte, no, no. MuchaMierda, si, si

Vivimos rodeados de infinidad de expresiones hechas y arrastradas de generación en generación, muy locales a veces, que decimos u oímos con alguna frecuencia y que nada sabemos de su procedencia, que muchas veces es la clave para entender su significado real y lo que con ello encierra. Este el caso, muy probablemente.

LORENZO PIRIZ-CARBONELL

Lorenzo Piriz-Carbonell en Asociación la Tortuga de El charco

1/6/20264 min read

“¿Buena Suerte?, no, no. !Mucha Mierda, si!”

A través de los tiempos la sociedad ha ido acuñando expresiones “ad hoc” para iconizar ciertos eventos donde se contemplan emotivos deseos, unos mas íntimos que otros pero que cumplen con reglas de cortesía previamente establecidas como casi de rigor. Y es así como expresiones tales como “te acompaño en el sentimiento”, “Feliz Cumpleaños”, “Felices Fiestas”, ”Cuanto lo siento”, “Te deseo lo mejor” amen otras muchas frases construidas, tan sucintamente comprimidas en sus intenciones que han llegado a acomodarse en nuestras comunes relaciones humanas según el caso que pergeñara.

Y como tengo y quiero explicar mas éste enunciado comenzaré ejemplarizando una expresión teatral española que en su significado es muy global, pero que en nuestra tierra adquiere casi exclusividad por sus orígenes algo escatológicos. Me refiero al hecho de desearse entre la grey teatrera que cuando iba a haber una representación de estreno u ordinaria un “mucha mierda” porque lanzarse un tan usado en otros predios “buena suerte”, equivalía a que el evento fracasara y todo saliera mal.

Cuando un Teatro estrenaba o componía una obra la frase estercolera de deseo y parabién, se debía a que por aquel entonces y hasta las postrimerías de la primera década del siglo XX, los espectadores acudían al teatro o a pie o en vehículos de tiro equino al por igual en montura caballista. Los de a pié nada tenían que tener en cuenta mas que evitar ensuciarse la lustrosidad de su calzado o embarrarse por el fango y charcos si había llovido, pero el resto que acudían en sus flamantes rocines o en sus calesas, kitrines y caravanas (los autobuses para nada) los dejaban en la puerta, en antros cercanos junto a sus cocheros, pues sus vehículos que motorizaban caballos que no contaminaban el ambiente climatológico que tanto se guarda hoy (vaya ridículo, si no que cagaban de lo lindo en su espera. Cagadas y meadas era lo propio. Deposiciones hoy conocidas como mierda, y cagajones. Si el coloso teatral estaba lleno, era porque el publico en masa lo repletaba, los mismos que en su mayoría usaban sus carruajes para acudir al espectáculo. Esto quería decir que económicamente y la mayoría de las veces los espectáculos eran grandes éxitos y de ahí que lo que se deseara en vez de buena suerte era lo de mucha mierda. Elemental, y no parodio a Sherlok Holmes. Pero esta es la pura razón de la expresión, que hasta hoy en día es la que se realiza.

Sí, se muy bien que ya la mierda no está en la puerta, sino que muchas veces está dentro del teatro, donde hay espectadores que deberían de quedarse en sus casitas o en los prostíbulos/casinos que es ahí donde pertenecerían. Este aserto mío tan particular, se debe a mi propia experiencia, pero esto es para tratarlo en otra nota que si conviene un día escribo. En otros países sucede la misma sustitución del “buena suerte” por “break a leg” en Norteamérica, Reino Unido y varios países de habla inglesa; “Viva il lupo” en Italia; en Francia, siempre ejerciendo de copiones les da por decir “merde” a los riesgos que puede traer el espectáculo en su realización al público, aunque los gabachos mas finolis lo dicen “ bon courage”. Y es que en esto de lo teatral que es lo mismo que entrar en el agujero negro de todas las artes, el decir buena suerte equivale a desear todo lo contrario, digamos: que te estrelles o que tengas un estrepitoso fracaso. Los alemanes que tienen una lengua muy aspavientosa suelen decir “itch druck du die daumen” que en su traducción divinamente teutona significa algo así como “cruzo los dedos por ti” o ciertos vieneses con lenguaje germanicamente entremezclado claman al teatrero una cosa muy saltarina: “toi, toi, toi” En Corea (la del Sur, al menos) se animan en los estrenos con un musical “Hwaitung” que es una expresión positiva para que su proyecto artístico siga adelante y ganen dineros... aunque te estrelles, y es que en el mundillo teatral sur coreano, las envidias siempre van acompañadas con una mezcla de malas intenciones disfrazadas de bondadosos augurios. Cosas de los asiáticos, algo norteamericanizados, desde sus separaciones vecinas. Y es que el teatro y lo teatral siempre ha sido un nido de envidias coronadas de supersticiones. El Teatro es fingimiento y el actor es un profesional del fingir. ¿Y esperaban sinceridad para desearle al contrincante “Buena suerte”? Ni en sueños. Y es así como queda lo del “mucha mierda” española o los “break a leg” y otras lindezas como una frase que que ha quedado registrada en el lenguaje coloquial del teatro para desear “suerte”, aunque lo que en el fondo siempre se espera que fracases, por eso del que tu nos vas a ser mejor que yo. La humanidad es así de desalmada. Envidias, mala leche, hipocresía y desear desgracias para sentirse agraciado. Y el teatro y su consecuencia teatral es el puro reflejo de la vida misma. Este articulo lo he escrito durante mis fiestas del Janukaa y las consecuentes Fiestas Cristianas de Navidad , Año Nuevo y Reyes. Al encender la última de las nueve velas de mi Minora, le he deseado y no a lo teatral sino desde el fondo de mis sentimientos humanos, a todos (los que leen esto y a los que no) felicidad, salud y prosperidad. Shalom.

Lorenzo Piriz-Carbonell