CUESTIONES Y RESPUESTAS PLANTEADAS SOBRE EL ARTÍCULO: "¿EXISTIÓ JESÚS DE NAZARET?"

En esta publicación se exponen las preguntas y las respuestas suscitadas a raíz de la publicación por parte de José Antonio Parra del artículo en cuestión.

JOSÉ ANTONIO PARRA-JESÚS DE NAZARET

José Antonio Parra en Asociación la Tortuga de El Charco

9/28/20263 min read

CUESTIONES Y RESPUESTAS PLANTEADAS SOBRE EL ARTÍCULO: "¿EXISTIÓ JESÚS DE NAZARET?"

CUESTIÓN PLANTEADA:
Buenos días.
Tengo curiosidad por conocer su opinión sobre la llamada "evidencia analítica interna" sobre la existencia de Jesús de Nazaret.
Expresada en palabras de Gonzalo Puente Ojea:
"A mi juicio, la prueba mayor de que existió históricamente un hombre conocido después como Jesús de Nazaret o el Nazareno radica en las invencibles dificultades que los textos evangélicos afrontan para armonizar o concordar las tradiciones sobre este personaje con el mito de Cristo elaborado teológicamente en estos mismos textos. Nadie se esfuerza por superar aporías derivadas de dos conceptos divergentes y contrapuestos del mismo referente existencial, si dichas aporías no surgieran de testimonios históricamente insoslayables".
Este argumento lo ha defendido tanto este autor como otros, por ejemplo Antonio Piñero.
Por favor, si no está previsto contactar para estas cuestiones o se considera que no procede, hacédmelo saber sin problemas.
Muchas gracias por vuestra labor y saludos.

Epifanio Victoria



RESPUESTA:
Aquí, conviene hacer una precisión: cuando se habla de “evidencia analítica interna” sobre la existencia de Jesús, normalmente no se está hablando de una prueba aislada, como una inscripción que diga “Jesús de Nazaret existió”, sino del análisis crítico de los propios documentos cristianos más antiguos.
Por ello, mi humilde opinión, coincide con la de todos los estudiosos, y entre ellos también Gonzalo Puente Ojea y Antonio Piñero, que están de acuerdo en que los dos textos extra bíblicos (Flavio Josefo y Tácito) bastan para probar, de manera concluyente y definitiva, su existencia histórica. Por eso, hoy, ningún historiador serio niega la historicidad de Jesús.
Primero, porque vemos que existen dos autores muy antiguos que de manera imparcial, objetiva y desinteresada afirmaron su existencia. Y son testimonios lo suficientemente cercanos a los hechos como para constituir fuentes fidedignas y confiables.
Segundo, porque hay además muchísimos textos cristianos, más antiguos todavía, que hablan de Jesús. Entre ellos están las cartas de Pablo, escritas alrededor del año 50, que reflejan una tradición de los años 40, es decir, muy cercana al momento de la muerte de Jesús. Y Pablo proporciona datos concretos muy importantes. Por ejemplo, en Gálatas 1:18-19, Pablo cuenta que fue a Jerusalén y que allí se entrevistó con Pedro (Cefas) y con “Santiago, el hermano del Señor”. Esto tiene enorme interés histórico, ya que Pablo conoció personalmente a Pedro y a Santiago, que lo presenta como hermano de Jesús. No habla de Jesús como de un personaje mitológico de un pasado remoto. Lo sitúa dentro de una comunidad de personas concretas que todavía estaban vivas. Es uno de los argumentos internos más fuertes.
También poseemos los Evangelios que, si bien fueron compuestos por creyentes en Jesús, y por eso no son obras imparciales, sí pretenden remontarse a un personaje real. Por lo tanto, negar la existencia histórica de la figura central de estos libros traería más dificultades que aceptarla.
Tercero, porque en la antigüedad ningún enemigo ni adversario de los cristianos, por más encarnizado que fuera, puso en duda la existencia de Jesús. Sí cuestionaron que fuera el Mesías, o el Hijo de Dios, pero jamás que hubiera existido. Las primeras dudas sobre su existencia histórica surgieron a comienzos del siglo XVIII, cuando ciertos autores franceses empezaron a decir que Jesús de Nazaret era una divinidad solar antigua a la que se le había atribuido existencia histórica. Esta duda se prolongó durante el siglo XIX y XX. Pero actualmente ya ningún estudioso la toma en serio.
Cuarto, porque los textos del Nuevo Testamento hacen interactuar a Jesús con otros personajes históricos, cuya existencia está demostrada por documentos arqueológicos y literarios no cristianos, como Juan el Bautista, Poncio Pilatos, Herodes el Grande, Herodes Antipas o Caifás.
Finalmente, porque si los evangelistas hubieran inventado a Jesús de la nada, lo habrían inventado de un modo tal que no produjera tantas dificultades y dolores de cabeza a los lectores; y hoy no habría ninguna diferencia entre el Jesús de los Evangelios y el Jesús histórico, los dos serían exactamente iguales. Esa es la opinión, también, de Gonzalo Puente Ojea, que considera que Jesús no fue un capricho de la imaginación teológica de un grupo de improvisadores.
El hecho de que los evangelistas procuren reinterpretar la figura de Jesús desde su fe, demuestra que están tratando de modificar la vida de un personaje real.
Saludos.

José Antonio Parra

Por parte de la Asociación simplemente agradecer a Epifanio el que haya planteado esta cuestión, permitiéndonos así profundizar más en los temas tratados, acercándolos más también si cabe al resto de lectores y por supuesto, animar a seguir haciéndolo. 

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