DONALD TRUMP Y COLINAS NEGRAS

La conquista del Oeste por parte de los colonos blancos en EE.UU. trajo consigo innumerables episodios de humillación a las tribus indias originarias de la zona. El monumento de la Reserva Nacional del Monte Rushmore, situado en Colinas Negras, una montaña sagrada para los indios Sioux, es un claro ejemplo del trato propiciado a aquellos norteamericanos originarios. Luego está lo de Trump.

JOSÉ ANTONIO PARRA TOMÁS

José Antonio Parra en Asociación la Tortuga de El Charco

11/8/20268 min read

DONALD TRUMP Y COLINAS NEGRAS

El presidente Donald Trump pronunció, en julio pasado, un discurso en el monte Rushmore (Dakota del Sur), para inaugurar las celebraciones por el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos. En este monte, están talladas en la roca, las inmensas cabezas de cuatro presidentes, y que constituyen uno de los iconos más conocidos de los Estados Unidos

A raíz de ese evento, y a petición de Trump, partidarios y miembros de su administración, han promovido la idea de esculpir su cara en la roca. Donald Trump está encantado con la iniciativa, ya que el interés por sumar su rostro, se remonta al mandato anterior y resurgió con fuerza, tras iniciar su segundo periodo presidencial. Incluso, ha compartido imágenes, generadas con inteligencia artificial en sus redes sociales, donde aparece también su rostro en la roca

Sin embargo, el Servicio de Parques Nacionales y los expertos técnicos, han señalado reiteradamente, que no existe espacio disponible en la estructura, ni condiciones geológicas para añadir nuevas esculturas. Pero él sigue obstinado y, sus partidarios, han presentado propuestas legislativas en el Congreso de EE. UU., confiados en su mayoría republicana. Pero ahora, después de las elecciones legislativas de medio mandato (denominadas midterms en inglés), del pasado 3 de noviembre, en las que el Partido Demócrata se ha hecho con el control del Congreso, al lograr una mayoría clara tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, Trump lo tiene muy difícil.

¿Y por qué están esculpidas precisamente allí? Un poco de historia.

Uno de los episodios más conocidos de la historia de los Estados Unidos, son las llamadas “Guerras Indias”. En ellas, se arrebataron definitivamente las tierras a los indios, y se colonizó el centro y oeste de Norteamérica. Dentro de éstas, destaca la guerra por las “Colinas Negras” (Black Hills), la más famosa, gracias a los medios de comunicación y al cine.

Las Colinas Negras son, y lo siguen siendo, tierra sagrada para los indios sioux lakota (los indios de la película “Bailando con lobos”). Están situadas en el oeste de Dakota del Sur y el noreste de Wyoming, y tienen una extensión de unos 15.500 km², aproximadamente como la provincia de Toledo.

A mediados del siglo XIX, la creciente llegada de colonos, que viajaban hacia el oeste, empezó a molestar a los indios. Así, para evitar daños mayores, se firmó un tratado, por el que se creaba la Gran Reserva Sioux. Y no era moco de pavo, la reserva ocupaba el equivalente a casi media península ibérica.

Pero, hay que saber que, en esas tierras, más conocidas como “tierras malas” (badlands), no hay NADA. Cuando digo “nada”, significa que no se puede cultivar, son un terreno árido y arcilloso, fuertemente erosionado por el agua y el viento, debido a la escasez de vegetación, y donde el único medio de subsistencia es la caza del bisonte. Los indios sioux dependían del movimiento estacional de las manadas. Para ellos, el bisonte era el pilar absoluto de su supervivencia. De él obtenían comida, pieles para vestimenta y tipis, huesos para herramientas y tendones para hilos. Además, poseía un profundo valor espiritual. Pero, a esto, habría que añadirle la política de extinción intencionada del bisonte, llevada a cabo por el gobierno norteamericano.

Este tratado obligaba a los indios, a permanecer dentro de sus límites, a cambio de garantizarles protección, mantas y comida. En resumen, “si tú no atacas a mis colonos, yo te doy mantas y no te mato”, ¡toda una ganga! El objetivo era meter a los indios en reservas, que dependieran del Estado, y que así no dieran la lata a los blancos.

Parecía que la cosa ya era definitiva, pero los Estados Unidos atravesaban una dura crisis económica y… ¡Qué casualidad! Gracias a una expedición ilegal en territorio indio, se descubrió oro en las Colinas Negras. Así es que, miles y miles de colonos se dirigieron allí, en busca del supuesto oro, y el gobierno les dijo a los sioux que, o cedían las Colinas Negras o se las quitaban por la fuerza. Obviamente, la mayoría de las tribus se unieron, para luchar una vez más contra el hombre blanco.

Los líderes guerreros de esta gran coalición india, fueron los famosos Toro Sentado y Caballo Loco. Juntos, encabezaron una feroz resistencia, que consiguió una gran victoria, aniquilando completamente al 7º de Caballería, comandado por el famoso general Custer, en Little Big Horn (26 de junio de 1876). Sin embargo, no pudieron aguantar el acoso continuo del ejército norteamericano, y se terminaron rindiendo.

La derrota de Little Big Horn, supuso toda una humillación para el ejército norteamericano, que guardó un profundo rencor (incluso a día de hoy) hacia los indios. El trágico final de los jefes indios, fue un claro acto de venganza, ya que, si fue trágica la pérdida de las Colinas Negras, más trágico fue el final de sus líderes. Caballo Loco fue asesinado a bayonetazos en su celda, al poco de ser encarcelado. A Toro Sentado, le dio tiempo para marchar de gira con el circo de Buffalo Bill, pero también fue asesinado. Cuando iba a entrar en su casa de la reserva, la policía lo acribilló a balazos (supuestamente fue un malentendido).

A partir de aquí, el territorio sioux se fue reduciendo cada vez más, hasta las pequeñas cinco reservas actuales en Dakota del Sur. Las humillaciones y abusos contra los indios continuaron.

Y entonces, ¿lo del monte con las caras de los presidentes a qué viene?

Pues bien, a principios del siglo XX, se decidió que había que fomentar el turismo en Dakota del Sur, por aquello de que no hay nada que ver por allí, y generar una fuente de ingresos. Así, se acordó esculpir en las Colinas Negras un monumento que conmemorara los 250 años de los Estados Unidos. En él, tendrían que estar caras conocidas de su historia.

Muchos fueron los finalistas (incluyendo algún jefe indio), pero ganó la propuesta de los cuatro presidentes: George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln. El memorial se esculpió en el monte Rushmore, montaña sagrada para los indios sioux, por supuesto. Otra humillación para esta gran nación.

Lo más gracioso es que, una iniciativa privada (iniciada por “blancos”), empezó a construir otro monumento muy cerca, dedicado a Caballo Loco. Actualmente, se sigue construyendo, pero, según dicen, va lento, muuuuy lento, debido a que se autofinancian. En este caso, hay sentimientos encontrados: para la mayoría de los indios de las reservas, es otra aberración, porque lo que ellos quieren es que las montañas, se queden como estaban. Sin embargo, otras organizaciones indias, (principalmente encabezadas por indios urbanos), apoyan esta iniciativa como símbolo de la resistencia contra el hombre blanco.

A día de hoy, las Colinas Negras siguen generando polémica en EEUU. Los indios sioux reclaman este territorio como propio, y consideran el monumento de los presidentes una aberración impuesta por el “hombre blanco”.

Actualmente, se conoce el lugar con el nombre de monte Rushmore, apellido del abogado que visitó ese lugar en 1884, inspeccionando los títulos de propiedad. Cuando se ideó la mega construcción, a principios del siglo XX, se propuso inmortalizar a los grandes héroes del Oeste (Búfalo Bill, Toro Sentado…) aunque sus promotores pensaron que sería mejor esculpir a esos cuatro presidentes que representan los primeros 150 años de la historia del país. Se contrató al veterano escultor Gutzon Borglum, eligiendo esa montaña por su composición de granito duro, y por ser la zona de la montaña que más horas de luz recibía al día. El modelo original pretendía tallar las figuras de medio cuerpo, pero el millón de dólares de la época que costó, hizo que se detuviera la obra esculpiendo solo los rostros.

En octubre de 1927, se iniciarían los trabajos, siempre bajo la estrecha dirección del escultor, en los que participarían unos 400 obreros, que dinamitarían 450.000 toneladas de rocas, para esculpir así el 90% del conjunto. En tan solo catorce años, finalizarían la obra, en la que podemos ver de izquierda a derecha a Washington, Jefferson, Teodoro Roosevelt y Lincoln.

La figura de Jefferson, inicialmente se talló a la derecha de la de Washington, pero unos meses después, se comprobó que la piedra no tenía la calidad que se esperaba, y se decidió demolerla, para reconstruirla donde se encuentra actualmente, a su izquierda. Se puede observar, que la nariz de George Washington, es la más larga de todos, hecho que no suele pasar inadvertido entre los turistas. Para darle más expresión a los rostros, Borglum, dejó en los ojos, una columna de granito oscuro de 56 cm. de largo, como si de una pupila se tratase.

La conservación del monumento representa un auténtico desafío. La empresa alemana Kaercher, se ofreció gratis para el gran trabajo, pensando que sería una buena operación de marketing, y en julio de 2005, realizó la limpieza del liquen incrustado en las caras con agua caliente a presión; la primera vez que se hacía así. Resultó ser todo un éxito, y actualmente se puede admirar en todo su esplendor, aunque aún queda otro problema, la erosión, pero esto no parece preocupar mucho, ya que, según calculan los geólogos tardará 10.000 años en erosionarse 2,5 cm. y no sé si entonces seguiremos habitando este planeta, porque al paso que vamos…

Aquí está el enlace a un video muy curioso, de los trabajos de limpieza.

https://www.youtube.com/watch?v=vhOwZTRLYhQ

Pero, a solo unos kilómetros delante de ellos, encontramos otro personaje que parece retarles, Caballo Loco, la gigantesca estatua, que rinde homenaje a uno de los jefes sioux más famosos en la conquista del oeste, y a todos los indios americanos. Un memorial de 172 metros de altura, ideado por el escultor polaco Korczak Ziolkowski. Esta construcción comenzó en 1948, y todavía está muy lejos de poder darse por acabada; solo está la cabeza que, con 27 metros de altura, es más grande que cualquiera de los presidentes que tiene delante.

Actualmente es una fundación, dirigida por los hijos de Ziolkowski, la que se encarga de recaudar fondos para finalizar la obra y, cuando esté concluida, se podrá admirar la estatua del jefe indio montado a caballo, y señalando al horizonte, en la que será la montaña tallada más grande del mundo.

El Monte Rushmore fue declarado Monumento Nacional, pero cuando Caballo Loco esté acabado ¿también será declarado Monumento Nacional? No hacerlo sería un error, y un agravio a todos los indios que, injustamente, fueron exterminados y, los pocos que quedaron, expulsados de sus propias tierras.

El monumento de los presidentes, aparece en varias películas, pero destaco la secuencia final de “Con la muerte en los talones”, todo un clásico de Alfred Hitchcock, interpretada por Cary Grant.

Hay muchas películas que recogen la batalla de Little Big Horn, especialmente me gusta “Murieron con las botas puestas”, interpretada por Errol Flynn y Olivia de Havilland. Tan buena comedia romántica, como mítica aventura, una cinta rebosante de humor, épica y encanto, además de por su música, esa melodía tan silbada que se titula Garry Owen y que Custer instauró como himno de su regimiento, el 7º de Caballería.

José Antonio Parra Tomás

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