LA ORDEN DE SAN JUAN DE JERUSALÉN

Breve e interesante resumen desde su creación hasta nuestros días de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.

JOSÉ ANTONIO PARRA TOMÁS

José Antonio Parra en Asociación la Tortuga de El Charco.

2/20/20256 min read

Las Cruzadas fueron expediciones militares que se proponían tomar Jerusalén y recuperar para la cristiandad los lugares sagrados que habían caído en manos de los turcos. Se las llamó así por la cruz que llevaban los guerreros bordada en sus pechos.

El papa Urbano II recogió la llamada de auxilio del emperador bizantino Alejo I, y en el Concilio de Clermont, prometió remisión de los pecados para quienes acudieran. La multitud respondió apasionadamente con gritos de Deus lo vult ('¡Dios lo quiere!') y un gran número de los presentes se arrodillaron ante el papa solicitando su bendición para unirse a la sagrada campaña. La Cruzada fue un éxito, con la conquista de Jerusalén por parte de las fuerzas cristianas el 15 de julio de 1099.

Conquistada, pues, Jerusalén por los cruzados, las peregrinaciones al Santo Sepulcro fueron muchas. Pocos años después, a principios del siglo XII, se crea un hospital en Jerusalén para la asistencia a los peregrinos que llegan a la Ciudad Santa. Allí, hospital es sinónimo de casa de acogida en la que se hospedan sanos y enfermos. Quienes lo regentan, que se comprometen a observar los tres votos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia), son denominados “Hospitalarios de san Juan”, ya que el hospital está bajo la advocación de san Juan Bautista (no san Juan Evangelista, como algunos creen). Sus miembros se convierten en una orden religioso-militar que, además de prestar ayuda humanitaria a los peregrinos y enfermos, se encargan de defender los reinos latinos de Oriente, comenzando por el de Jerusalén.

Pronto llega la reacción musulmana y los ataques son cada vez más frecuentes contra los reinos latinos. Para defenderse, se crean nuevas órdenes militares, entre ellas la de los Templarios o caballeros del Templo de Jerusalén, en 1120, cuya misión será la de proteger a los peregrinos que llegan a Jerusalén y defender los reinos cristianos de Oriente.

Hay una diferencia entre Templarios y Hospitalarios: los Templarios son exclusivamente militares; los caballeros hospitalarios de San Juan, no abandonan su misión caritativa simbolizada en su hospital de Jerusalén.

Cuando después de la batalla de los “Cuernos de Hattín” (muy cerca del Lago de Galilea o Tiberiades), en 1187, Saladino vence de los cruzados, los musulmanes vuelven a convertirse en la potencia militar eminente en la zona, recuperando Jerusalén y la mayoría de las demás ciudades y castillos en poder de los cruzados. También los hospitalarios se ven obligados a refugiarse en Acre, último baluarte cruzado en Tierra Santa. Allí ambas órdenes resisten hasta 1291 en que se ven obligadas a embarcarse rumbo a Chipre y, al poco tiempo, a Rodas.

Entre los años 1306 a 1310, los hospitalarios conquistan la isla de Rodas y otras islas más del Dodecaneso, estableciendo en ellas un estado teocrático independiente, aunque ellos dependían directamente del Papa y, para su manutención, de los estados occidentales. En Rodas construyen otro gran hospital, hoy día convertido en Museo Arqueológico de la isla. También en Rodas se ponen en claro las nuevas estructuras de la orden, compuesta de caballeros, oficiales y sacerdotes, a los que se añaden otros hermanos y hermanas. Su vestimenta consiste en una túnica roja con una cruz octogonal blanca y un manto oscuro. El Gran Maestre, elegido en Capítulo General, dirige la Orden acompañado de siete miembros con denominaciones diferentes cada uno de ellos: mariscal, gran comendador, etc. En Rodas, los hospitalarios tienen que luchar en dos frentes: contra los turcos de Asia Menor y contra los mamelucos de Egipto, sin ignorar a los piratas que infestaban todo el mar Egeo. Esto les obliga a construir una flota para luchar contra los mismos, con buenos resultados.

Sin embargo, la caída de Constantinopla, en 1453, en manos de los otomanos supuso un toque de atención para los hospitalarios de Rodas. Efectivamente, la isla fue atacada en 1480 y, aunque se defiende con valentía, queda muy debilitada y deteriorada, completando su ruina un terremoto al año siguiente. Otro ataque más duro, en 1522, por parte del sultán Solimán el Magnífico obliga a los hospitalarios, a pesar de su heroica defensa, a rendirse en enero de 1523. El Gran Maestre, juntamente con sus caballeros, tiene que abandonar la isla en cincuenta barcos atestados de exiliados voluntarios.

El emperador Carlos V les concede la isla de Malta para que puedan instalarse en ella. Comienza una nueva etapa, y para conservar las características esenciales de la orden, construyen un gran hospital en 1532 y, cuando los otomanos atacan la isla en 1565, se defienden de tal modo que frustran los intentos de conquistarla.

Un año más tarde, el Gran Maestre, Jean Parisot de la Valette, comenzó la construcción de la que sería la nueva capital hasta nuestros días y que lleva su nombre: La Valette. Fue inaugurada en 1571, año memorable en el que las galeras de Malta contribuyeron en humillar el poder otomano, luchando conjuntamente con otras naciones cristianas, en la famosa batalla de Lepanto.

Desde que se instalan en la isla, prácticamente se habla ya, más que de la orden de los hospitalarios, de la “Orden de Malta”, y se convierte en una formidable frontera de la cristiandad ante el avance otomano, y de los terribles ataques de piratas y corsarios. Por ejemplo, en el asedio de 1565, desde el 1 de julio al 4 de septiembre, más de 30.000 turcos y berberiscos atacan la ciudad defendida por 10.000 cristianos. Tan bien organizan su defensa que el enemigo se ve forzado a levantar el asedio perseguido, además, por una flota española que acudía en ayuda de los asediados.

Malta se convierte así, no solamente en frontera política y estratégica, sino también en ideológica y religiosa. Y la isla se convierte en paso obligado de los peregrinos camino de Oriente, hacia Jerusalén. Malta y Tierra Santa aparecen desde ese momento indisolublemente unidas. Además, los caballeros de Malta participan muy activamente en la redención de esclavos cristianos de los países musulmanes.

En 1574 la Inquisición romana se establece en la isla y Malta se convierte en una avanzadilla del catolicismo luchando en dos frentes: contra el Islam en Oriente, y contra el protestantismo en Occidente. Pero, poco a poco, la isla se convierte además en un centro de intereses económicos y culturales entre el Occidente cristiano y el Oriente musulmán con toda clase de marineros, comerciantes, corsarios, esclavos, etc., que pululan por los puertos de la isla a sus anchas.

Gracias a la Orden, Malta se convirtió también en un centro artístico extraordinario de admirables iglesias y palacios decorados por artistas famosos, como el conflictivo Caravaggio, cuyo cuadro sobre La Degollación de San Juan Bautista, que se conserva en la catedral de San Juan de los Caballeros de La Valetta, es un ejemplo de ello.

Pero…, la historia es la historia, y los caballeros pasan por diferentes vicisitudes. Durante la campaña de Egipto de 1798, Napoleón Bonaparte ocupa Malta por su alto valor estratégico. Los Caballeros se ven obligados a abandonar la isla, ya que la Regla de la Orden les impide alzarse en armas contra otros cristianos. Años después, al caer Napoleón, en 1815, es el turno de los ingleses que se anexionan la isla e impiden a los hospitalarios volver a la misma.

En 1834 la Orden de Malta se instala definitivamente en Roma (en Vía Condotti, cerca de la Plaza de España) y su misión principal sigue siendo siempre la misma: “Suavizar los sufrimientos humanos con el bálsamo de la caridad cristiana”.

En 1989, el Jefe del Estado Maltés (independiente desde 1964), acoge una delegación de 400 caballeros y confía a la Orden durante 99 años la custodia del castillo “Santo Ángel”, que les perteneció desde 1530 hasta la ocupación de la isla por Napoleón.

La Orden goza hoy de sus derechos reconocidos internacionalmente como un estado soberano más, con sede en Roma. Emite pasaportes y sellos, y mantiene relaciones diplomáticas con más de cien países. Desde el 3 de mayo de 2023, la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta (así es su nombre completo), tiene por Gran Maestre a Frey John Dunlap, habiendo sido elegido de por vida.

De todos modos, aunque conserve ciertas características propias de un estado, en realidad se ha convertido en una organización humanitaria practicando obras de caridad de un modo ejemplar a favor de los más necesitados. Actualmente, algunos miembros son verdaderos religiosos con los tres votos; otros, han prometido obediencia y, la mayoría, son caballeros y damas seglares. El Gran Maestre es escogido siempre entre los profesos de votos perpetuos y goza del rango de Cardenal.

Sitio Oficial web: http://www.orderofmalta.int/?lang=es