LOS TERTULIANOS SABELOTODO

Las tertulias de televisión hoy, y por ende sus tertulianos, no sé si tienen un objetivo de lo más banal, o es que la sociedad a quien se dirigen, no quiere otra cosa, lo cual me lleva a una conclusión muy negativa acerca de cómo estamos evolucionando. Los que ya tenemos una cierta edad y hemos visto y seguido con entusiasmo programas como La Clave, de José Luís Balbín, hoy, no entendemos nada.

LORENZO PIRIZ-CARBONELL

Lorenzo Piriz-Carbonell en Asociación la Tortuga de El Charco

5/6/20265 min read

“Los Tertulianos Sabelotodo”

“Harto ya de estar harto ya me cansé / de preguntarle al mundo ¿por qué y por qué?” escribió y luego le puso música para su canción “Mediterráneo”, el multimillonario cantautor de mi época juvenil que se hacía llamar Serrat quien con sus cantinelas, bien compuestas y mejor orquestadas, hacia galas de sus protestas de no se qué, ni contra qué o quién, hechos personas o movimientos que cuando el franquismo que todo censuraba cualquier diatriba que olisqueara a antigubernamental, él ya tenía el éxito popular garantizado.

En el caso de éste cantante era así porque su arte era válido, sus poemas eran mas que bonitos y emocionantes ( con ayuda de Antonio Machado y parte de la Generación del 27, por supuesto) y su trayectoria artística siempre fue honrada por su valentía de vate de aquellos tiempos de dictadura, aunque para él, que era, y siempre fue comunista a lo catalán, separatista a veces sí y a veces no, pero siempre amante de la peseta más española, que de los rublos soviéticos de su época.

Estos fingimientos de sus imitadores que para nada valieron y en el humo del olvido ahora están, nunca fueron gran obstáculo para destacar y ser internacionalmente aclamado. Y yo lo parafraseo ahora en las primeras líneas de su poema cantado antes referido, porque me ha venido al pelo para gritar a los cuatro vientos que hoy, en mi tierra querida, en mi País que es mi Patria, hartura vengo padeciendo, preguntándole no al Mundo, sino a España, el por que está permitiendo que la vergüenza ajena haya ocupado el panorama nacional de la prensa de información, tanto televisiva, radiofónica o escrita (Online incluido), auspiciando la epidemia de culturetas metidos a periodistas de ocasión, que nutren los programas de marras y se hacen llamar “tertulianos”.Un tertuliano es una persona que asiste, participa o conversa habitualmente en una tertulia, coloquio o programa de radio/televisión. Son participantes que opinan o comentan sobre temas de actualidad. Sus sinónimos incluyen contertulio o contertuliana.

Pero hoy ocurre que en la actualidad los tertulianos que se nos presentan como tales, estos especímenes de las ignorancias humanas con maquillaje, y patas de perisodáctilos, cuerdas vocales para ulular y modales de verduleras tailandesas, resulta ser que siempre saben de todo. Que si el tema es de una presa desbordada por una riada, pues ya saben todo lo que un ingeniero de puentes, minas y canales sabe por sus estudios. Que si le extirparon a un desgraciado los dos pulmones y el corazón por casualidad o negligencia ,pues ya están los que son mas médicos que el Doctor Marañón. Que si juzgaron a un delincuente, y no le dieron más cárcel que la que se merecía, pues peritos en Código Penal Internacional que son. Que si el político de turno ha robado mas que el anterior, pues eso mismo, se convierten en sabios de la política global. Que dieron premios nobeles a uno que no se lo merecía, pues ya tenemos al tertuliano sabichoso de filosofías, novelas y poesías cuando en realidad en su vida han leído ni un TBO de los de la época dictatorial.

Esos son los tertulianos con los que se puede uno atragantar en cualquier programita de tele de los de ahora que suelen ser mas bodrios de anuncios del perfume de moda, que algo serio para mirar. Pero en realidad ellos también ignoran que su apelativo “tertuliano” proviene de un verdadero intelectual y genio literario de todos los tiempos. Y he de referirme a Quinto Septimio Florente Tertuliano, quien fue un autor bereber paleocristiano, ​​ padre de la Iglesia y un prolífico escritor durante la segunda parte del siglo II y primera parte del siglo III. Fue un verdadero comunicador de noticias y de verdades que acontecían en su por entonces. Comentarista de textos y orador de asambleas populares ha pasado a la Historia como el primer conocedor de las Artes y las Ciencias que se las arreglaba para hacerse entender por muchedumbres y por Reyes y Emperadores al por igual.

Pobre Señor Tertuliano que ahora su nombre es insultado por estos energúmenos de micrófonos y escandalillos que de vergüenza ajena les sobra y que nuestro pueblo les aplaude. Cosas de este tiempo ruinoso que estamos atravesando. Yo, hace casi 20 años fui tertuliano de un programa televisivo que estaba dedicado a la cultura en general y a otros variados sucesos que acontecían en Murcia y por extensión también por España, que en aquel tiempo era una Nación respetable y respetada. Esos eran otros tiempos, sé que ya no volverán, pero de ilusiones también se vive, ¿no?

La tertulia de marras era televisiva aunque a veces fui invitado a las radiofónicas, que eran muy interesantes, porque no había que interrumpir tu comentario porque no tenían comerciales y otros anuncios. Siempre participé en calidad de teatrero y ya después como Director del Teatro Romea. Mis contertulios eran profesionales, artistas, gente del pueblo de los cuales siempre aprendías mucho. No existía el gallinero vulgar. Hablabas y nadie te interrumpía hasta que el moderador le daba el turno de replica o comentario. Se comentaba y se discutía y uno se divertía divirtiendo.

Pero la medicina estaba en boca de médicos, como la poesía en la de los poetas, la novela en los escribidores y la gastronomía en manos sagradas de verdaderos chef muy responsables de la internacionalmente conocida Cocina Murciana. Cuando se hablaba de políticas y políticos se hacia con respeto y siempre con la verdad constatada por delante. Estoy hablando ahora de esa otra Murcia que ahora ya no es y me refiero a que en las Tertulias sus temas eran de interés tanto cultural como sociológico y hasta popular.

Ahora las tertulias adolecen de lo que a España le sobra, pues contamos con un interminable catálogo de intelectuales, escritores, científicos, filósofos, artistas de toda índole, músicos, periodistas (de los de verdad), una pléyade de personajes que podrían preñar a esta sociedad ya baladí de los tik tok y los memes de ahora, por una energía perseguidora para ser ambiciosos en el triunfo y convertirse en enaltecedores de nuestra cultura en general.

Hoy siento vergüenza de que nos hemos permitido la arrogante veleidad de acoger en nuestros predios de el saber y el enseñar por la vía de la comunicación y el divertimento, una especie de nadar en mares de diarreas mentales y ocurrencias más inventadas que habidas en realidad. Estiércol hablado por y en boca de la ignorante psudo-intelectualidad. Sus rebuznos a veces ofenden, pero la verdad es que cuando la contagiante enfermedad del ridículo se expresa, pasa que la risa es su remedio infalible.

Creo que un día esto se detendrá, que los “tertulianos de hoy” serán reemplazados por gente capaz de saber lo que dice y transmitirlo con aprecio, respeto y capacidad lectiva. Y entonces, mirando hacia atrás, sin ira, nos daremos cuenta que en una España intoxicada por la dejadez y la ignorancia, aupamos hasta territorios celestiales a esta sarta de gentuza mal habida y peor informada que llamándose “tertulianos”, han hecho de nuestra cultura ancestral y de nuestra sociedad otrora envidiada por todo el mundo, un lodazal de griterías, de insultos, de chabacanerías y de improperios vergonzantes. Es hora de que vayamos pensando cómo y cuándo nos vamos a purgar de este tumor social.

El aceite de ricino de la mano dura y la ley aplicada se usaba antes para deshacerse de estos estreñimientos sociales. Y funcionaba. Y funcionó...hasta que llegaron los políticos, los progres y los angelicales al por igual y lo estropearon todo en nombre de lo que ellos llamaron libertad de expresión y democracia y el imbécil pueblo, incluido yo, lo aceptamos, lo permitimos y ahora nos estamos ciscando en su existencia. ¿Cambiará esto? Espero, por ciencia ficción, o por imperativo legal, que el milagro se produzca y que un día ocurra. Mientras tanto...Shalom.

Lorenzo Piriz-Carbonell