SHANÁ TOVÁ 5787

El calendario de festividades judías tiene como no puede ser de otra forma, grandes similitudes con el cristiano, y es que al fin y al cabo el cristianismo no es otra cosa que una forma de entender el judaísmo diferente, siguiendo las prédicas de uno de sus mesías, Jesucristo. En este artículo se exponen sucintamente las más importantes de todas ellas, dado que estamos precisamente en su AÑO NUEVO.

LORENZO PIRIZ-CARBONELL

Lorenzo Piriz-Carbonell en Asociación la Tortuga de El Charco

9/27/20265 min read

“Shaná Tová 5787”

En esta reseña, que ha de ser breve para que no resulte cansina , el pueblo de Israel, y judíos de todo el orbe, Sefarditas, Ortodoxos, Progresistas y Conservadores, que de todo hay como en botica, y por ende yo, el abajo firmante, estamos celebrando las Fiestas Judías de comienzo de Año que para el hebreo (no el de la Corte de Faraón, por supuesto) significa la entrada de un comienzo de calendario que tiene su historia y su aquel.

!5787, séptimo mes Trishreí o para los cristianísimos el noveno mes de su Calendario Gregoriano! Tras esta Fiesta, siete días después le sigue otra, que llamamos Yom Kippur, que también tiene su aquel y que es más importante que la primera. Yo escribo esto como recuerdo impermeable e indeleble de mis años de infancia. Hoy ya no celebro ni tan siquiera el día en que me levanto y me doy cuenta que como el “Calígula” de Camus en su final de obra clama, aunque está herido de muerte: “todavía estoy vivo”. Pero soy feliz de poder hacer esta reseña para compartir cultura y sobre todo para celebrar lo que no celebro. Vamos, que como el Conejo de la “Alicia en el País de las Maravillas”, puedo decir: !Feliz no cumpleaños! Y quedarme junto al pederasta de Lewis que lo escribió, tan ancho como pancho.

También me encuentro en la encrucijada de que si quisiera celebrar estas efemérides me encontraría que no tengo a nadie en mi cercanía para compartirlo. Y es que las Sinagogas quedan tan lejos...Pero vamos a ser algo mas serios y empezar realmente con lo que me ha incitado a escribir hoy lo que hoy escribo y sobre lo que quiero compartir escribiendo. Afirmo que desde mi más tierna infancia, exactamente después de mi Bar Mithzá (Confirmación Judía, para los Cristianos) nunca he sido religioso ni en la tradición judaica ni en ninguna, pero si que me ha gustado recordarlos por mi educación en mi niñez aunque ahora vea que he “hecho camino al mandar, y no he vuelto la vista atrás”, porque machadianamente ya desde muy joven descubrí que no hay otro camino que el que uno mismo se trace, y por ende lo seguí, lo recorrí, no me importó el pasado ni lo pasado y ahora que estoy en su último tramo de recorrida, proclamo que lo que hice lo volvería a hacer y que cuando erré (muchas veces) aprendí de ello más, que con mis tres títulos universitarios y viví saciando la copa de los dioses hasta la última gota de la cornucopia de los placeres y que siendo estas mis circunstancias, parangonando a Ortega y Gasset, las asumí y de ello nunca jamás de los jamases he pensado en arrepentirme por eso.

Por eso nada de que perdonar ni a quien, y nada de que arrepentirse ni el porque, pues el único significado que tiene la vida es eso de vivir y si se puede, para siempre vivir. Y esto es lo que ahora me obliga a sin ser religioso si hablar sobre las mas grandes efemérides religiosas que el judaísmo en el que nací vive y celebra aunque yo lo vea desde otra perspectiva. El Roshashanaá, El Año Nuevo Hebreo también lo debe ser para los cristianos que siguen sus tradiciones pues ellas están determinadas por el Calendario Gregoriano que comienza su Ciclo justo y junto con este comienzo judaico de año a venir. Y ahora toca explicar para no confundir.

El Año Nuevo judío o Roshashanaá ("cabecera del año") comprende la festividad celebrada por el pueblo judío donde quiera que se encuentre, durante los dos primeros días de Tishreí (séptimo mes del calendario hebreo correspondiente a septiembre u octubre en el calendario gregoriano, dependiendo del año). El nombre, explicado por la Torá , Conmemora la creación del hombre, según la cosmovisión hebrea. Es la fecha de la Fiesta de las Trompetas (conmemoración con sonar de trompetas o cuernos establecida en el Levítico del Pentateuco). Esta fiesta se celebra en el primer mes del moderno calendario Judío.

El shofar (cuerno), se toca durante la plegaria matutina. El sonido de este cuerno, casi siempre de carnero, llama a los judíos a la meditación, al autoanálisis y a retomar el camino de la Justicia. Es el primero de los días del regreso e introspección, del balance de los actos y de las acciones realizadas, de plegaria y sensibilidades especiales que terminan con el Yom Kippur (Día del Perdón).

Tras sonar el cuerno, conforme a la tradición, se encienden velas en las dos noches de celebración y hay comidas festivas. Además, se evita realizar actividades como trabajar, conducir y usar electrodomésticos.

También se conoce como el Día del Toque del Shofar y como el Día del Juicio, porque ese día Dios juzga a los hombres, abriendo tres libros: uno, con los malos (quienes quedan inscritos y sellados para la muerte); otro, con los buenos (quienes quedan inscritos y sellados en el Libro de la Vida, y el tercero, para quienes serán juzgados durante el Yom Kippur. “Roshashanaá ("comienzo del año"), junto con el Yom Kipur ("día del perdón"), forman en la tradición judía una unidad llamada ("días terribles"), por ser el momento en que Adonais (los judíos no podemos llamar al Creador con el nominativo Dios), juzga al mundo y decreta lo que sucederá en el transcurso del nuevo año.

El 1 de Tishréi no es solo el primer día del año, sino también su "cabeza". Así como la cabeza comanda al resto del cuerpo, del mismo modo en este día se predestinan todos los hechos que ocurrirán durante el año a transcurrir. Tengo que añadir que tras esta ultima Fiesta le siguen otras, como el Sucos (Cabañas) donde se celebran las cosechas obtenidas y la bondad de vida que la Naturaleza nos regala previo nuestros esfuerzos del trabajo realizado. Y por supuesto la Festividad mas grande de todas, el Pessaj, traducido como Pascua, donde se recuerda y conmemora la salida del pueblo hebreo del cautiverio egipcio y el inicio del largo camino (40 años) para alcanzar la Tierra Prometida. Los cristianos, por su calendario religioso coinciden en estas celebraciones con su magna y muy importante Semana Santa, piedra filosofal del como y el porque de su catolicismo y de sus variables cristianas creencias.

Y ya está. Solo termino esta reseña deseando a todos salud y prosperidad. Y como no, en la lengua hebrea os digo Shaná Tová, que se traduce como Feliz Año Nuevo.

Por lo demás, como siempre, a cuidarse. Shalom.

Lorenzo Piriz-Carbonell

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